sábado, 6 de enero de 2018

Derechos Humanos

Derechos Humanos

- Eres un niño...
- ¿Y qué? ¿Los niños no somos humanos?
- Sí, pero...
- ¿No tenemos derechos?
- En esta oficina, no podemos reclamarle a los Reyes Magos.  
- Ellos me mintieron.
- ¡Niño..!
- ¡Me porté bien! ¿Dónde están mis juguetes?
- Dile a tus papás que te lo expliquen.
- Lo único que saben decir es: “no hay dinero”, pero eso lo oigo a diario. ¿Ya vio mi ropa? Ayer otra vez comí lo mismo. ¿Ya escuchó a mi papá cada vez que me regaña? ¿Ya lo escuchó diciéndome que no sé agradecer? ¿Qué tiene que ver eso con los Reyes Magos?
- Pues...
- Algún día me desquitaré de todos. ¡Me desquitare del mundo! Romperé las ilusiones de la gente. Entonces no pregunten ¿por qué?
- ¡Ya deja de estar jodiendo, pinche escuincle! Aquí tenemos mucho trabajo. Cuando seas grande lo vas a entender. A mí tampoco me “procuraron” los Reyes y mira, soy un hombre de bien. ¡A chingar a su madre pinche niño!

Miguel Ángel de Bernardi
Septiembre 1999
México.

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jueves, 4 de enero de 2018

Los Reyes Magos no existen

Los Reyes Magos no existen
Cada día de Reyes es lo mismo: por todos lados gente diciendo que no existen. Sin duda lo que tratan de expresar es que no aman la fantasía. Para amar hay que creer, no al contrario. Supongo que esas personas piensan que sus regalos son materiales. Ahí está el problema, un cerebro material, sólo es capaz de pensar lo material. ¡Los regalos son fantásticos! No importa la edad que se tenga, si te has portado bien o mal. El día de reyes nos llega un regalo fantástico pero… es necesaria la imaginación para poder verlo, sentirlo, vivirlo.
Del mismo modo que los juguetes, simples objetos inanimados, más allá de que sean electrónicos, posean movimiento y hasta reacciones, no tienen alma. Esta la adquieren gracias a la imaginación de los niños y el alma les da anima, es decir, vida. Así es nuestro regalo. Un imaginario al que debemos darle vida. Así como hacen los niños, que a un carrito de plástico lo insertan en la vibración de lo imaginario y logran que camine más allá del tiempo, que pueda volar e incluso poseer poderes mágicos.
Pobre de aquel que odie la fantasía, pues nunca sabrá que el Universo es un regalo venido de la más profunda imaginación, es decir de un Dios que no tiene ni barbas ni sacrificios, no premia ni castiga, no protege ni abandona y por supuesto no recibe limosnas ni diezmos ni ninguna cooperación de algún tipo; simplemente nos creó con la posibilidad de que cada día podamos materializar lo que imaginamos, ¡que mayor milagro queremos!
Miguel Ángel de Bernardi 

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